domingo, 26 de febrero de 2012

House of 1000 Corpses, el museo de Rob Zombie

La noche anterior de Halloween en el año de 1977 se buscan cinco porristas desaparecidas y dos parejas de jóvenes gastan el tiempo en la carretera buscando historias de lugares excéntricos para elaborar un libro, por una distracción de Jerry (Chris Hardwick) tienen que detenerse a cargar gasolina. La parada es en una estación que aparte de vender pollo frito se encuentra a cargo de un payaso llamado Capitán Spaulding (Sid Haig) sede también del "Museum of Monsters and Madmen". La galería contiene objetos tan bizarros como repulsivos, los ocupantes del automóvil por iniciativa de Jerry entran a un recorrido auspiciado por el Capitán Spaulding; ya dentro, pudieron ver estatuas de asesinos seriales mientras el orador les explicaba sus principales virtudes como clavarse agujas y comerse los órganos de las mujeres sin olvidarse de la leyenda del Dr. Satán (Walter Phelan). Al concluir le piden al Capitán que les trace un mapa para poder encontrar el árbol del Dr. Satán a lo cual accede. Bill (Rainn Wilson) apoya el entusiasmo de Jerry a pesar del escepticismo de sus novias: Mary (Jennifer Jostyn) y Denise (Erin Daniels) respectivamente. A mitad del camino está una mujer bajo la intensa lluvia, quien curiosamente conoce la ubicación del árbol, los guía hasta que se pincha una llanta y tienen que parar. Baby (Sheri Moon Zombie) con Bill, van a su casa en busca de ayuda. Cuando llegan los demás remolcados por una grúa, no saben que su vida será mutilada. La Madre Firefly (Karen Black) de Baby, Otis (Bill Moseley) su hermano; el abuelo Hugo (Dennis Fimple); y el guardián Tiny (Matthew McGrory) que fue quemado por su padre en su infancia; conforman una familia incestuosa de psicópatas, satánicos, sádicos, asesinos y con un humor bastante negro harán uso de sus más macabros deseos para torturar a los cuatro jóvenes y hacerlos parte de un ritual. Al día siguiente, el padre de Denise, Don Willis (Harrison Young), con el teniente George Wydell (Tom Towles) irán a la vieja granja que está en el trayecto a la tumba del Dr. Satán,  tratarán de rescatarla y no acabar como las decenas de cuerpos descuartizados en cada habitación de la misma. 


Rob Zombie en sus días como frontman de la banda de metal White Zombie (de 1985 a 1998) ya dio indicios de ser un personaje bastante obscuro y particularmente su carrera como músico despegó al hacerla en solitario, principalmente con su primer disco: Hellbilly Deluxe. Del que se desprendía "Live Dead Girl" y, todo un himno del metal industrial, "Dragula". Luego de otros álbumes y ser director en casi todos sus vídeos musicales y de algunas otras agrupaciones como Powerman 5000 y el príncipe de la obscuridad Ozzy Osbourne, debutó dirigiendo largometrajes en el 2003 con esta cinta rememorando el llamado "Cine Serie B" de a mediados de los 50's hasta los 80's; bajo su enfoque, hace de la típica historia de jóvenes perseguidos por un asesino serial un circo de freaks en el que abunda la violencia, situaciones irrisorias y conductas sádicas para la satisfacción sexual.  


Tal vez me delata un poco mi fanatismo hacia Rob Zombie, tanto el músico como el director, ya que House of 1000 Corpses es un fenómeno digno a la mujer lobo o a los siameses de cualquier circo ambulante o programa sensacionalista; incomprensible en varios tramos e inverosímil en otros pasajes conforman un collage de difícil digestión. No culpo a las personas que, literalmente, no soportaran verla por lo extremo de sus escenas. El primer trabajo del señor Zombie parte del hecho de innumerables cintas slasher, como la infame House of Wax y la entretenida The Texas Chainsaw Massacre, donde familias desequilibradas ayudan al hijo o al hermano todavía más desequilibrado a capturar a las jóvenes víctimas. Hasta este punto la cinta en cuestión es impresionante, refleja el entorno que bien pudieron tener Charles Manson o Ted Bundy, sin embargo, la parte final (la que incluye al Dr. Satán) da al traste con lo demás, demasiado fantasiosa y rebuscada, pierde todo rasgo de realidad llevándola al terreno de lo imaginario en el que viven seres repugnantes debajo de la tierra experimentando con humanos.         


Espectacular en: el surrealismo de los integrantes de la familia. El Capitán Spaulding, todo un personaje icónico del cine de terror, aunque posiblemente muchas personas desconozcan de su existencia por no ser una cinta comercial. La sensualidad demencial de Sheri Moon Zombie. La ambientación de la casa. 


Pudo mejorar en: la leyenda del Dr. Satán, al tener incidencia en el final. 

Pésimo en: no es para cualquier público, es para personas pacientes con estómago duro amantes del género.

Le doy un: 8.5

martes, 21 de febrero de 2012

Amores Perros. Tres historias, un accidente y la nueva cara del Cine Mexicano

Un accidente automovilístico cambiaría la vida de tres personas, sus historias se marcaron a partir de este hecho y obviamente la onda expansiva llegaría hasta sus más cercanos. De diferente género, edad, posición socioeconómica e intelecto; Octavio, Valeria  y el Chivo querrán redimirse después de lo sufrido.

Octavio y Susana 
Octavio (Gael García Bernal) vive con su madre (Adriana Barraza), hermano y cuñada. Es un estudiante de preparatoria, presumiblemente, que encontraría la forma de obtener dinero luego de que Jorge (Humberto Busto), quien es su amigo y cotidianamente un asistente a la pelea de perros, observara como el perro de Ramiro (Marco Pérez) masacró accidentalmente al animal del principal apostador de ese evento clandestino, el "Jarocho" (Gustavo Sánchez Parra), que fue de inmediato a reclamarle a Octavio por lo que hizo el perro de su hermano. Coffee se convertiría, paradójicamente, en la gallina de los huevos de oro y el principal argumento para convencer a Susana (Vanessa Bauche) que deje a Ramiro y se vaya con él a Ciudad Juárez. Ella tiene la misma edad, mamá del Pelón, su pequeño hijo de meses que es la razón por la cual vive con el hermano de Octavio, no obstante, sufre de la violencia y las carencias dignas de una familia disfuncional, su pareja vive de asaltar farmacias como hobbie y de cajero en un súper mercado como profesión. La incipiente relación entre los adolescentes va en serio a pesar del nuevo embarazo, Octavio está decidido con las ganancias gracias a Coffee, de llevársela después de la última pelea, pero ésta se sale de control cuando el Jarocho le da un balazo al rottweiler lo que desembocó en una persecución a Octavio y Jorge por los matones del herido ejecutor de Coffee


Valeria y Daniel
Valeria (Goya Toledo) se encuentra detenida en un cruce esperado la indicación del semáforo para poder seguir adelante, al ver el verde avanza, sin embargo, es embestida por otro automóvil que saltó tal señalamiento. Su carrera como exitosa modelo se ve truncada. Daniel (Álvaro Guerrero) es su pareja, él decide abandonar a su esposa e hijas para vivir con ella, trabaja en una revista la cual tiene como portada ese mes a Andrés Salgado (Ricardo Dalmacci) como favor, ya que es para la demás gente el novio de la modelo española. Tiene una dura recuperación, y la desaparición de su pequeño perro, Richie, empeoran la maltrecha vida con Daniel poniendo en peligro su profesión, su relación y hasta su existencia.  


El chivo y Maru
El Chivo (Emilio Echevarría) es un pepenador acompañado de decenas de perros, en otros tiempos un catedrático de universidad hasta que perdió la razón por el Socialismo, cambió a su hija de dos años y esposa por la guerrilla que trajera consigo una revolución, fue encarcelado y veinte años más tarde está en las calles recogiendo basura y haciendo trabajos para un judicial, que implican matar a sueldo. Observó el terrible choque entre los autos y fue en auxilio de las personas heridas, al alejarse de la impactante escena se percata que otras personas llevan a Coffee a otra parte del asfalto creyéndolo muerto. El Chivo, unos días antes de curar a Coffee, visita la casa de su hija cuando está ausente; Maru (Lourdes Echevarría) ignora la existencia de su padre verdadero. Éste es contactado por Leonardo (José Sefami) en compañía de Gustavo (Rodrigo Murray) que le pidió ayuda al policía acerca de un trabajo que sólo el Chivo puede hacer. La tarea es matar a Luis (Jorge Salinas), aparentemente está engañando a su socio por lo que lo quieren quitar de en medio. La condición de Coffee va mejorando a tal grado de recuperarse totalmente, su salvador decide dejarlo con sus mejores amigos para poder completar el negocio. Por distintas causas esa noche no pudo cerrar el trabajo, al llegar a su casa un macabro descubrimiento originado por el instinto de pelea del ex perro de Octavio lo trastorna. Le hará replantearse su rumbo, tomará una decisión sobre el encargo de Gustavo y su hija.


Premiada en festivales de todo el mundo y hasta nominada al OSCAR y Globo de Oro (como mejor película extranjera), fue el primer hijo producto de la impresionante sociedad compuesta por Guillermo Arriaga (guionista) y Alejandro González Iñárritu (director) que solo la fama, envidias y deseos de ya no querer depender el uno del otro lograron romper; ambos comprendían su papel y lograron una perfecta comunión, hubo otras dos cintas: 21 Gramos y Babel pero Amores Perros demuestra que el cine hecho entre amigos (contó con Guillermo del Toro como asesor) es más reconfortante que el realizado por obligación, como se vería en las dos siguientes películas. En el 2000 vio la luz este proyecto marcando un antes y después en el cine mexicano. Quedó atrás: la famosa llamada época de oro del cine nacional al inicio de la lejana década de los 30's hasta la muerte del ídolo Pedro Infante (finales de los 50's); la clase de María Félix; el ingenio de Mario Moreno "Cantinflas"; la excentricidad del cine de luchadores con el Santo a la cabeza, sin olvidarme del Huracán Ramírez y Blue Demon; en los 70's está la inigualable y espectacular: El castillo de la pureza de Arturo Ripstein; en los años, lustros y décadas siguientes el cine mexicano cayó en un ostracismo irreparable donde la carencia en la realización era brutal, intentos hubieron y abundó el catalogado cine de ficheras, aquí se mostraría el rostro pícaro de México con un humor negro y un rasgo intrínseco de la cultura machista que prevalece en el país: el albur, el doble sentido; sería hasta la antesala del nuevo milenio con: Rojo Amanecer (1989) de Jorge Fons, Como agua para chocolate (1992) de Alfonso Aráu, Cronos (1992) de Guillermo del Toro, Principio y fin (1993) de Arturo Ripstein, ¿Quién diablos es Juliette? (1997) de Carlos Marcovich, Elisa antes del fin del mundo (1997) de Juan Antonio de la Riva, Sexo pudor y lágrimas (1998) de Antonio Serrano, tal vez se me escapan algunas más pero en resumen se dio un respiro fuera de la niebla de mediocridad que abundaba en el cine nacional, fueron un puñado de películas, sin embargo, esas grandiosas excepciones ya tenían la calidad necesaria para ser admiradas por el público mexicano y reconocidas en el extranjero algo que no sucedía en más de treinta años.       


Amores Perros recogió el guante de la tremenda crítica institucional que hizo Luis Estrada, un año antes, con su Ley de Herodes, esta cinta hace referencia de cómo es que los mexicanos vemos a los políticos, es decir, quienes nos gobiernan. Pues González Iñárritu y Arriaga siguieron por ese sendero sólo que no lo hacen acerca de las aves de rapiña que se alimentan con nuestros impuestos sino que narran algunos aspectos de los gobernados, la sociedad. 
Octavio y Susana. Muestran la clase media-baja que abunda en el país, las familias que viven prácticamente al día ante la insuficiencia del salario mínimo, los embarazos no planeados que son miles de adolescentes que no tienen ni la mayoría de edad y menos la madurez para traer un ser a este mundo, la salida que muchos jóvenes hacen al no tener una oportunidad de empleo y si la tienen no ganan lo suficiente, la cual es, la delincuencia; y principalmente la búsqueda de cómo quebrantar la ley para el beneficio propio representado por la pelea de perros como lo dicen en la cinta es un pequeño negocio en el que no se pagan impuestos.  
Valeria y Daniel. Hace un retrato de la doble moral por excelencia de la sociedad mexicana, siempre me he preguntado para qué formar una familia si con el tiempo las personas se hartan y buscan amantes, ¿no es mejor la soledad que el engaño?. Pero en México (no sé si en otra parte del mundo, quitando los árabes obviamente) se prueba la hombría con según cuántas mujeres tengas y si las engañas es como un triunfo, un premio mayor. 
El Chivo y Maru. Refleja la impunidad en toda la extensión de la palabra, policías que no protegen, asesinatos sin castigo y la corrupción como bandera, en pocas palabras es un riesgo tener bienes por el peligro latente de que otro te lo arrebate.


El mérito de la cinta en cuestión es la intemporalidad, muchas personas creerán que es ficción, lamento desilusionarlas, desde que tengo uso de razón es el pan de cada día en México; desafortunadamente se concibe como el fiel reflejo de la sociedad y precisamente es uno de los cambios en el Nuevo Cine Mexicano: la crítica. Los grandes realizadores ya no son conformistas, no piensan en la cinta como un producto en sí, lo imaginan como un grito que representa el reclamo de muchas personas (donde me incluyo) teniendo en la figura de Luis Estrada con su trilogía satírica (Ley de Herodes, Un mundo maravilloso y El infierno) el principal exponente, con mención honorífica a Carlos Carrera al realizar El crimen del padre Amaro. Claro, gracias al financiamiento privado, en mayor medida que el gubernamental, en la actualidad existen un mayor número de producciones por lo que la calidad inclusive del cine mexicano amplió y abarcó otros géneros; no todo es crítica, hay más opciones, más bodrios, más propuestas, más cine comercial, más cine underground, más altibajos, todo lo relativo a una industria que sobrevive al más puro estilo de Octavio: golpeado, recuperándose y abandonado.


Espectacular en: Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga en su opera prima. La fotografía de Rodrigo Prieto y la banda sonora de Gustavo Santaolalla. Todo el cast, sobresaliendo evidentemente, Gael García Bernal, a partir de ese momento fue una aparición refrescante y con el paso de los años se ha consolidado como uno de los mejores de México (sino es que el mejor) donde ha hecho cualquier cantidad de películas y esta actuación se ubica dentro de sus mejores tres proyectos sin lugar a dudas. El final, como lo dijo el director, es abierto en las tres historias; nada se dicta y deja la posibilidad latente de la redención de los tres protagonistas el cual es el objetivo, sin embargo, también existe la probabilidad del derrumbamiento o el regreso a su antigua vida.


Pudo mejorar en: los detractores de González Iñárritu, esta historia de traición-lealtad, violencia, diálogos hilarantes, narrativa no lineal, el juego de tomas en todo momento, en conclusión, parecería que estoy describiendo una película de Quentin Tarantino; muchos de ellos piensan eso, las coincidencias con la obra del mítico director no se pueden negar pero el realizador mexicano tiene en la convergencia de historias dispares su principal característica, así que para mí opinión tal vez las formas son las mismas pero el producto final y esencia no son iguales. 

Pésimo en: ...

Le doy un: 10

viernes, 17 de febrero de 2012

New Girl, Cap.13.- Valentine's Day

Jess previene un kit con todo lo necesario (que incluye una caja con decenas de condones) para saciar los deseos de la "little Jess" y una buena oportunidad es el día de San Valentín para una cita de una noche sin conexión emocional, dos de los gurús en esos menesteres son Cece y Schmidt que deciden acompañar a la decidida inquilina. Nick, por su parte, aspira a tener una cita sin los reproches y desilusiones de su antigua novia, junto a Julia compran toda la parafernalia necesaria para un 14 de febrero perfecto. Y por último, Winston obtiene la cita que tanto anhelaba con Shelby en su casa. Todas los encuentros se tuercen de una manera inimaginable por lo terrible de sus situaciones: Jess no encuentra a su fuck-body a pesar de los sabios consejos de sus acompañantes, es más, uno la abandona ya que Cece recibe a Kyle (Stephen Amell), su novio drogado, llevándosela para tener una velada llena de sudor, y ella parece claudicar en su tarea si no es por Oliver (Ryan Kwanten) de quien no tiene nada en común invitándola a su casa con Schmidt de chofer y chaperon; al llegar Nick al despacho de su novia abogada tendrá que esperarla con Cliff (Clark Duke), el becario de ésta, por sus diversas ocupaciones, a Nick no le quedará otra cosa que destapar la Champagne con Cliff; una sorpresa igual de desagradable es la vivida por Winston en casa de Shelby, quien está con otras 3 amigas y no en una posición sugerente sino en una típica reunión.    

Si ya manifestaba mi inconformidad por los capítulos navideños en The 23rd, los que son dedicados a la fecha más comercial del todo calendario tienen un efecto vomitivo en mi persona; realmente nunca he entendido el por qué del festejo de un día para el "amor y la amistad", brillante el genio que lo instauró, pagaría cualquier cantidad de dinero por escuchar sus simpáticas razones. No le veo el caso regalar corazoncitos en toda clase de materiales con el objeto de decirle a una persona algo, habrá quien sí lo hace, sus causas, sus niveles comerciales y de cursilería e hipocresía tendrán. Luego del pequeño exabrupto sufrido, el episodio en cuestión trae una situación o tal vez dos que pueden tener repercusión en el esperado (al menos por mí) final de temporada, ambas incluyen a Schmidt (curiosamente) que pudo acabar con sus amigas en la misma noche por lo menos se dio el tan esperado encuentro con una.